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Lecciones de Sabiduría y Humanismo
"Hay que gozar de la vida. Nos educan para que seamos productores y consumidores, pero el verdadero desarrollo está en algo que decían los griegos: Hazte quien eres. El desarrollo verdadero es que uno llegue a ser lo máximo que hay en cada uno".
"Tenemos que recuperar la idea de que el hombre es parte de la naturaleza".
“Vivimos en una sociedad en ruinas", en la que "el hombre se ha olvidado de sí mismo" para vivir bajo el ideal de "la acumulación de dinero". Sin embargo, hay esperanza: "Hay que empezar por reconocer que existe alternativa al capitalismo".
"Esta es una cultura que ha destruido todos sus valores, incluido el derecho internacional. ¿Cómo se puede decir que el asesinato de Bin Laden es justicia? ¿Cómo se lo puede celebrar?" ."Esto significa el fin de esta civilización".
José Luís Sampedro.

Charles Smic nació en Belgrado en 1938, pero es norteamericano a todos los efectos, y uno de los mayores poetas contemporáneos en lengua inglesa.
"Todo mi entendimiento de la historia está moldeado por mi infancia y la atrocidad de la II Guerra Mundial. Además, veo los conflictos continuamente en las noticias, veo la tragedia y no puedo evitar volver a revivir todo aquello", explicó quien no puede olvidar aquel asedio de los alemanes, de los italianos, después de los rusos, y finalmente de los norteamericanos y los ingleses para liberar la ciudad. Este es el motivo por el que imágenes como las mujeres huyendo bajo las deflagraciones o niños pidiendo auxilio son pilares de sus versos más políticos, reunidos casi en su totalidad en El mundo no se acaba. "Siento un enorme cansancio cuando veo de nuevo las imágenes, pero al final no puedo evitarlo y acabo escribiendo un poema", añadió.
Un muchachito ciego
con un letrero de papel
prendido en su pecho.
Demasiado pequeño para estar fuera
mendigando solo,
pero allí estaba.
Este extraño siglo
con sus matanzas de inocentes,
su vuelo a la luna,
y ahora él aguardándome
en una ciudad extraña,
en una calle donde me perdí.
Al oírme aproximar,
se sacó un juguete de goma
de la boca
como para decir algo,
pero no lo hizo.
Era una cabeza, la cabeza de un muñeco,
muy mordisqueado,
la levantó para que la viera.
Los dos sonrieron con una mueca.